La disciplina de leer el aura como un mapa de nodos de luz. No diagnostica cuánto poder hay: diagnostica qué forma tiene.
Fundamento
El aura como mapa
Para un lector entrenado, el aura no es un brillo: es una constelación. Sus nodos cambian según postura, intención, cansancio y entrenamiento, igual que un cielo cambia según la estación. Dos lecturas de la misma persona en días distintos cuentan dos historias distintas — y ambas son verdad.
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Escala
Lo que mide y lo que no
Las constelaciones no miden poder bruto. Miden complejidad, rareza, estabilidad, superposición y distancia respecto a Caelyndor. Los animales muestran entre tres y cinco nodos; los humanos, entre seis y ocho. Cuando una lectura muestra superposición, el lector ya no está mirando a alguien común — está mirando una anomalía.
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Oficio
El lenguaje de los lectores
El oficio tiene jerga propia, y el Archivo la conserva tal como se dice: una «constelación superpuesta» exige cautela; «más de un pulso» exige distancia; una «estrella apagada» pide duelo antes que diagnóstico; y «más lejos de Caelyndor» es la forma educada de decir que algo no pertenece del todo a este mundo.
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